Nuestro origen

Somos dos hermanas que crecimos rodeadas de arte, música, viajes, conversaciones y una estrecha relación con la joyería. Todo ello moldeó la forma en que vemos, elegimos y creamos.
Nuestra introducción al mundo de la joyería llegó a través de nuestro tío Polo, un diseñador con su propio estudio. Estar cerca de su trabajo nos enseñó el valor del diseño, el material y la artesanía. A través de él, llegamos a comprender que una pieza de joyería puede tener un significado mucho más allá de los materiales de los que está hecha.

Nuestra madre —la «mamá genial» que siempre admiramos— nos mostró lo que significa avanzar por la vida con presencia: estilo, autenticidad y carácter. Nuestro padre, un explorador incansable de la historia y el arte, nos enseñó a observar: contexto, detalle y forma. Juntos, moldearon la forma en que vemos el mundo hoy.
Gambaro surge de esa atmósfera, un espacio donde la cultura, la forma y el material se unen en piezas escultóricas destinadas a ser usadas, vividas y sentidas. Para nosotros, la joyería no es decoración; es una forma de relacionarnos con los objetos —y con nosotros mismos— con intención.
